Causa buena impresión dando lo mejor de ti

Consejos para ser feliz de la revista Pronto

Una entrevista de trabajo, una primera cita con una persona muy especial.  La vida no siempre nos brinda una segunda oportunidad y, muchas veces, nos lo jugamos todo a una baza.  En esos casos, lo mejor que podemos hacer es dar a conocer la mejor versión de nosotros mismos con la mayor naturalidad.

Si te muestras seguro/a y natural, el encuentro será todo un éxito.

“Ocasión perdida, no vuelve jamás en la vida”, “no hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión” o “la primera impresión es la que cuenta”, rezan tres dichos populares que vienen a recordarnos lo importante que es dar una buena imagen y tener un comportamiento adecuado en los primeros encuentros.  Los cuatro o cinco primeros minutos frente a una persona son cruaciales porque, en ese breve espacio de tiempo, nuestro interlocutor crea el 90% de la idea que tendrá de nosotros.

LA ESTRATEGIA A SEGUIR

La capacidad para crear buenas vibraciones y seducir a tu interlocutor no es un don natural, puede aprenderse y entrenarse.

-Sé tu mismo/a.  Si lo tuyo no es la economía o los deportes, no trates de deslumbrar en ese campo.  “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, recuerda el refrán.  Lo ideal es hacer justo lo contrario: realzar tus puntos fuertes -tus conocimientos sobre cualquier otro tema, tu sentido del humor, tu sensibilidad, etc.- y minimizar los débiles.

-El optimismo atrae como un imán.  Sé positivo/a e intenta expresarte de forma positiva.  Está comprobado que las personas optimistas son más carismáticas y atraen la compañía de los demás.  Piensa en ti mismo/a: ¿te gusta estar rodeado/a de personas alegres, que ven el vaso medio lleno, o de personas grises, que lo ven medio vacío?

-Muestra interés.  “No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables”, decía Voltaire.  Y una de las mejores formas de conseguirlo es interesándote por quien tienes en frente sin hacer preguntas indiscretas ni caer en el error de los halagos fáciles.  Para hacer que una persona se sienta bien, debes respetar su espacio, mirarla a los ojos -la mejor táctica para ganar su confianza-, ser amable, sonreír y dedicarle una atención sincera.

-Busca la complicidad.  Con el fín de crear lazos de unión y, ya de paso, romper el hielo, da buenos resultados hablar de las aficiones, costumbres, puntos de vista, etc que podéis tener en común.  De lo que se trata es de reforzar lo que crees que te une a esa persona y dejar a un lado las diferencias.

-Amplitud de miras.  Las personas que se muestran flexibles y proponen alternativas para alcanzar acuerdos al gusto de todos resultan más cercanas y atractivas.  No impongas tu criterio y valora las aportaciones de los demás -“Cómo tú bien dices…”, “Cómo has avanzado…”, etc.-.  La clave está en conseguir que la luz que tú proyectas no haga sombra sobre ninguno de tu/s interlocutor/es.

-Sin golpes de efecto.  “Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira”, decía el ensayista Joseph Joubert.  No hace falta hacer juegos malabares para llamar la atención, intenta simplemente crear un ambiente distendido y buscar la sintonía.

-Y no olvides… que es tan importante causar una buena impresión como esforzarnos por mantenerla.

CON ESTOS CONSEJOS, EL PUESTO SERÁ TUYO

En una entrevista de trabajo, no sólo cuenta lo que decimos con palabras, lo que dejamos ver con gestos y movimientos puede hacer inclinar la balanza hacia un lado u otro, tanto o más que una buena imagen o un currículum intachable.

APRETÓN DE MANOS.  Es mucho más que un simple saludo.  Lo más indicado es estrechar la mano con firmeza -devolviendo más o menos la misma presión que recibes-, mirando a los ojos del entrevistador, sonriendo y ladeando ligeramente la cabeza.  Estrujar la mano del interlocutor denota agresividad o autoritarismo, mientras que mantener la mano flácida transmite inseguridad.

POSTURA.  Lo ideal es apoyar los antebrazos en la mesa que separa al entrevistador del entrevistado y entrecruzar los dedos o cubrir los de una mano con la otra.  Apoyar los codos puede considerarse como un exceso de confianza, cruzar los brazos indica rechazo o escaso nivel de participación y esconderlos bajo la mesa da a entender que hay algo que ocultar.  En cuanto a las piernas, mantenlas juntas en ángulo recto o crúzalas, dos posturas que transmiten seguridad y aplomo.  No las retires bajo la silla (denota una actitud retraída) o las enrosques (signo de timidez e introversión).

GESTOS FACIALES.  Evita esquivar la mirada (denota que eres una persona huidiza) o mirar tan fijamente a los ojos del entrevistador que pueda interpretarse como una actitud desafiadora.  Trata de fijar la mirada entre los ojos y la boca del interlocutor, sin ladear demasiado la cabeza (un gesto que indica sumisión) y sin levantar la barbilla (señal de soberbia o altivez).  Intenta, por otro lado, sonreír con naturalidad.  Los expertos en recursos humanos pillan al vuelo las sonrisas falsas o forzadas porque “suben” más de un lado que de otro.  Las sonrisas sinceras, en cambio, son simétricas.

QUE NO TE DELATEN… Un parpadeo excesivo, mover el pie nerviosamente, apretar los labios, tapamos la boca al hablar o tocarnos la nariz o el pelo en exceso pueden restarnos credibilidad y tirar por la borda todos nuestros esfuerzos por crear una buena impresión.

 

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