Las otras manifestaciones divinas

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“Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos; pocos, si se toma declaración a su conciencia”.

Francisco de Quevedo y Villegas, 1580-1645.  Escritor español.

“El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá nunca en lo improbable.”

Óscar Wilde, 1854-1900.  Dramaturgo y novelista irlandés.

Cuando la Virgen se aparece, todos tienen una opinión al respecto.  Están los que sienten que su fe se renueva, los que creen que todo se trata de una farsa, y también los que hacen una lectura que excede largamente la clásica visión judeo-cristiana.  Son los que relacionan los hechos sobrenaturales asociados a la Virgen con fenómenos de la ufología o la pasapsicología.

Las apariciones marianas han dado para todo tipo de interpretaciones, algunas más atendibles que otras.  En general, lo que marcan quienes estudian los fenómenos OVNI, son las similitudes que existen entre los relatos de quienes dicen haber visto a la Virgen, y los de quienes creen haber tomado contacto con seres extraterrestres.  Así, establecen un paralelo o analogía entre ambos fenómenos, de manera que arriban a la conclusión de que es probable que las apariciones marianas sean, en realidad, contactos con seres de otros mundos.

La descripción de ambos sucesos, es innegable, tiene muchos puntos en común.  “En las apariciones que considera la Iglesia, normalmente la Virgen o los ángeles se presentan de manera espontánea a una o más personas, con las que toman contacto bajo la forma de un objeto, entidad o agente no identificado, y que presentan como principal característica una extraordinaria luminosidad”, señala la escritora Zöe Nin, especializada en temáticas insólitas.

Sabemos que las apariciones marianas son conocidas en el mundo occidental desde los primeros siglos del cristianismo, aunque tuvieron un primer auge a partir de la Edad Media (siglo XII).  Florecieron en Europa, pero se trasladaron rápidamente también al continente americano a partir de la conquista.  Como decíamos anteriormente, las apariciones marianas se suelen manifestar de forma individual o colectiva en niños pequeños, en muchos casos semianalfabetos (predominan los pastores), que habitan en regiones aisladas y poco desarrolladas, así como entre hombres y mujeres adultos, especialmente en monjas.

“La opinión generalizada indica que estas visiones tienen un origen interior, es decir, que se trata de alucionaciones, psicosis colectiva, etc.  Pero personalmente creo que las apariciones están motivadas por una causa exterior a los videntes, independiente de ellos mismos y mostrando todos los atributos ontológicos de la realidad”, indica José Luis Badía, experto en ufología.  El investigador señala que la entidad normalmente manifiesta cualidades de cuerpo percepcible a los sentidos, forma parecida a la humana (aunque con una belleza superior), inteligencia, conciencia, movimiento, mirada, voz y lenguaje adaptable a la situación.  La característica de estos agentes es que pueden ir de un lado al otro, dar mensajes, emitir órdenes, etc.  Es decir, tienen un comportamiento que podemos identificar con lo humano.

Así como la aparición suele estar marcada por una figura luminosa, también es necesario señalar que en general viene acompañada de “prodigios” paranormales, como la curación instantánea de males corporales, brote de manantiales en terrenos áridos, extraños fenómenos luminosos en el cielo, etc.

Todos estos datos, y otros que iremos viendo a lo largo de este capítulo, son los que toman los ufólogos para refrendar sus hipótesis de la conexión entre el fenómeno OVNI y las apariciones marianas.  En principio, ellos consideran que estas entidades no son más que lo que en el argot ufológico se conoce como humanoides.

Así, señalan que estas apariciones (o contactos) se caracterizan por la paralización física del testigo, que no experimenta temor.  “Ello nos hace pensar en una suerte de neutralización, tanto física como del estado emocional de quien lo experimenta”, plantea Badía.

Por otra parte, aseguran que lo que los testigos suelen ver no siempre es relacionado con la Virgen en el mismo momento en que sucede, sino que normalmente es una reconstrucción posterior, ya sea de la propia persona como de quienes escuchan su relato.  Es decir, lo que suelen ver quienes reciben la “visita” de una Virgen o un ente es un ser luminoso, pero que no se identifica a sí mismo con el nombre de María, la madre de Jesús o algo similar.  Por eso, los ufólogos interpretan que adjudicar estas apariciones a la Virgen sin más es un error o, mejor dicho, una conclusión del propio vidente.

“Detrás del símbolo “Virgen” puede subyacer otra cosa.  Como un ser extraterrestre, una fuente de inteligencia allende nuestro planeta que usa ese “disfraz” para adaptarse al marco cultural dentro del cual espera manifestarse y hacerse comprensible.  Que una campesina esté segura de que la Virgen le ha hablado nada demuestra: la percepción siempre deforma la realidad.  Creer que es lo que dice ser es, cuanto menos, un acto de ingenuidad”, señala Badía.  Y se pregunta por qué la Virgen sólo se aparece a quienes ya creen en ella, personas que, en ocasiones, no son tan espirituales como para recibir un premio especial por su conducta.  “Si el ser superior o la inteligencia se manifestara de una manera que no se espera, no sólo no sería comprendido su mensaje, sino también sería susceptible de ser asimilada como una manifestación demoníaca.  A fín de cuentas, es natural en el ser humano temer lo que desconoce.  Casi todos los ufólogos estamos seguros de que el fenómeno elige a sus testigos, por lo menos, en muchas ocasiones.  ¿Por qué no iba, entonces, a elegir también previamente el guardarropas que habría de usar para la ocasión?”, se cuestiona.

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LA VIRGEN DE FÁTIMA Y LOS OVNIS

Cuando a un ufólogo se le pregunta acerca de la relación entre los ovnis y la Virgen, es casi imposible que no responda citando el ejemplo de las apariciones de la Virgen de Fátima.  Ésta es, sin dudas, la que mejor permite explicar sus hipótesis.  La forma en que se presentó, los relatos de los niños que la vieron y, sobre todo, la famosa “danza del sol”, son los elementos que más utilizan para dar sustento a su hipótesis de que, más que de una aparición de la Virgen, se trató de un contacto extraterrestre.

Como explicábamos en el capítulo anterior, la aparición de la Virgen en Fátima, un paraje del distrito de Leiria, unos cien kilómetros al norte de Lisboa, en Portugal, se produjo en 1917.  En realidad, fueron varias apariciones, que tuvieron lugar del 13 de mayo al 13 de octubre de ese año, todos los días 13, salvo en una ocasión.

“Fueron cinco encuentros cercanos del tercer tipo y un encuentro cercano del segundo tipo, con efectos físicos sobre el entorno y los testigos.  Los testigos del tercer tipo fueron tres pastorcitos.  El quinto encuentro tuvo varios cientos de testigos.  La sexta y última, llamada “danza del sol”, fue presenciada por unas ciencuenta mil o setenta mil personas.  Fue el OVNI que mayor cantidad de gente vio hasta el día de hoy”, arriesga el experto en ufología José Luis Badía.

Lo que este ufólogo sugiere es que, debido a que las visiones ocurrieron en una zona pauperizada de Portugal, entre campesinos iletrados, era natural que recibiesen o dieran una explicación religiosa a la cuestión.  Según este investigador, era casi imposible que lo interpretaran como un acercamiento extraterrestre, en tanto no estaban familiarizados con la cuestión, mientras que seguramente estaban en contacto con la religiosidad y la beatería.

“Así como en ese momento interpretaron lo que habían visto como la aparición de la Virgen María, quizá dos mil años antes hubiera podido interpretarse como el descenso de los dioses a la tierra.  En ambos casos se habría tratado de visitas de seres extraterrestres, que son seres reales y no tienen nada de divino ni de milagroso”, polemiza José Luis Badía.  Lo que quiere indicar es que los mismos hechos son susceptibles de ser interpretados de diferentes formas.  Lo que diferencia a una explicación de otra es la época en que es formulada y, en definitiva, el trasfondo cultural de quien la realiza.

De las seis apariciones los ufólogos extraen elementos que avalen su teoría.  De la cuarta, por ejemplo, afirman que muchos testigos vieron la nave en que la presunta Virgen se acercaba a la cita.  Esta nave, dicen, era una especie de aeroplano de luz, un globo inmenso, que se movía lentamente hacia occidente a través del espacio.  De allí habría salido un ser blanco, mientras el globo desaparecía en dirección al sol.

Otro de los milagros que mencionan es el que los testigos describieron como una lluvia de flores blancas o copos de nieve que desaparecían antes de llegar al suelo.  Los ufólogos lo interpretan como la caída de los llamados cabellos de ángel, un tema muy recurrente en las observaciones de ovnis.

Pero el mayor portento fue, sin dudas, la “danza del sol”.  Ocurrió el 13 de octubre de 1917 y fue presenciado por miles de testigos, alertados por los pastorcillos, que habían recibido de la Virgen la promesa de que ese día ocurriría un milagro.  A las once de la mañana se habían congregado todos en el anfiteatro natural de Cova da Iria.  Una hora más tarde se inició el llamado prodigio solar: el sol brilló entre las nubes, aunque llovía en esos momentos, e inició su danza.  Los testigos lo describieron como un disco nítido, que de repente comenzó a moverse vertiginosamente.  Cuentan que giraba sobre sí mismo a una velocidad arrolladora, hasta que se desprendió del firmamento y, con un color rojizo, avanzó hacia la tierra como una mole de fuego, hasta detenerse sobre las cabezas de quienes estaban allí.

Desde lugares situados en un radio de varios kilómetros en torno a Fátima, se observó también la “danza del sol”.  Pero los observatorios astronómicos del hemisferio iluminado no reportaron aquel día nada anormal, ni en los cielos ni en el sol.  “Esto significa que se trató de un fenómeno local, un fenómeno que se desarrolló a muy baja altura (probablemente a unos cientos de metros), y que estaba dirigido únicamente a la gente reunida en Cova da Iria, con objeto de impresionarla”, explica Badía.

No hace falta explicar que todo ello es interpretado por los expertos en ufología como la demostración de que, más que la aparición de la Virgen, se trató del contacto de seres extraterrestres con la gente del lugar, y que toda esta danza pudo haber sido fruto de los movimientos de una nave espacial de luz.

Pero en su estudio de las apariciones de Fátima, el ufólogo va un paso más allá.  Asegura que tal vez, más que una serie de encuentros cercanos del tercer tipo, pudo haber sido un caso de contacto mesiánico.  Lo que caracteriza a este tipo de contacto es que el ser que se aparece comunica mensajes a un vidente.  Y en Fátima ocurrió justamente eso.  Según contaron los niños, la Virgen les dio un mensaje, dividido en tres partes, que no estaban autorizados a revelar hasta una fecha que ella misma les indicó.  Ello sucedió mientras los niños acompañaban a sus ovejas en el campo: vieron una luz brillante en el cielo, y momentos después una figura que estaba rodeada de luz pareció materializarse cerca de ellos.  En los distintos encuentros, les dio mensajes, la mayoría acerca de la paz y de la importancia de la oración.

También señalan los ufólogos que la Virgen de Fátima nunca se presentó a sí misma como la Virgen.  Según los relatos, cuando Lucía, una de las niñas que protagonizaron el encuentro, le preguntó: “¿De dónde es Vuestra Merced?”, la entidad le respondió: “Soy del Cielo”.  Así como los católicos interpretan, sin dejar lugar a dudas, que se trata del Cielo espiritual, los expertos en ovnis plantean la posibilidad de que se refiriera al espacio cósmico, es decir, que viniera del espacio exterior.  En cualquier caso, lo que ponen de relieve es que la imagen nunca dijo ser la Virgen, y que esa es una interpretación humana, posterior a la aparición.

Lo que muchos ufólogos intentan hacer, desde hace tiempo, es encontrar una relación entre el fenómeno ovni y las creencias religiosas de diferentes épocas.  Así, sostienen que no sólo la Biblia, sino también algunos libros o escritos de la Antiguedad contienen alusiones que, hoy día, se pueden interpretar perfectamente a través de la ufología y los extraterrestres.

En una simplificación extrema, plantean que lo que se apareción en Fátima era verdaderamente la Virgen, pero dentro de ese contexto indisoluble de ovnis y religión que proponen.  Dicho de otro modo, tanto la Virgen como su hijo Jesucristo, si no eran extraterrestres, estaban íntimamente relacionados con ellos.