Enseñanzas espirituales de Marco Aurelio

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En perspectiva

En la inmensidad del universo, Asia y Europa son tan sólo dos rincones, todos los mares son una gota de lluvia, y el monte Atos un terrón; el presente no es más que un minúsculo punto en la eternidad.

Todas las cosas son insignicantes, cambiantes y perecederas.  Y todas vienen de más allá, de ese principio que rige el universo, ya sea directamente o como consecuencias de segundo orden.

Así que las fauces abiertas del león, el arsénico y todas las demás cosas dañinas, incluso cosas menores como los cardos y pantanos, son productos de este hermoso y gran principio.

No imagines que tales cosas son ajenas a aquellas que admiras; antes bien, reflexiona sobre la fuente común de todas ellas.

La imparcialidad de la naturaleza

El que actúa injustamente violenta la creación.  Ya que la naturaleza ha creado los seres racionales para que se beneficien mutuamente y se ayuden según sus méritos, y no para que se hagan daño unos a otros, el que se opone a la voluntad de la creación es claramente culpable de violar su poder supremo.

Nuestra naturaleza universal es la naturaleza que llena toda la existencia; y cuanto existe ahora tiene un parentesco con cuanto llegará a existir en el futuro.  Esta naturaleza universal se llama verdad y es la creadora original de todas la verdades.

Del mismo modo, la persona que miente intencionadamente es también culpable de oponerse a la creación, pues con su engaño actúa injustamente.

E incluso si alguien miente sin intención, está en desacuerdo con la naturaleza universal y perturba el orden natural al luchar contra ella: la naturaleza nos ha dado la capacidad de distinguir la verdad de la mentira, así que, cuando deliberadamente descuidamos o subvertimos esta capacidad y pensamos o actuamos de manera contraria a la verdad, luchamos contra la naturaleza, la verdad y nosotros mismos.

De manera similar, alguien que busca el placer igual que si fuera el bien y evita el dolor como si del mal se tratase es alguiel que desprecia a la naturaleza.  Su actitud lo lleva a quejarse diciendo que la creación es injusta al repartir el bien y el mal en proporción inversa a los méritos, pues los malvados a menudo viven rodeados de placer y adquieren bienes para obtenerlo, mientras los dolores, los problemas y las situaciones que los ocasionan son con frecuencia la porción de los buenos.  El que teme al dolor puede también sentir miedo de lo que el futuro ha de traerle, y esto es también un error; mientras quien busca el placer fervientemente no se detiene ante los actos injustos, y esto simplemente constituye un crimen.

Aquellos que desean seguir la naturaleza y estar en armonía con ella deben actuar como la propia naturaleza, haciéndose indiferentes a las mismas cosas que ella trata sin distinciones, pues no habría creado el dolor y el placer si los dos no le fueran indiferentes.  Así que quien no ve con ecuanimidad el placer y el dolor, la vida y la muerte, o la fama y el deshonor, asuntos que la naturaleza universal trata con equidad e imparcialidad, está claramente actuando contra la misma.

El trabajo

Ama el trabajo que has aprendido a realizar, sin importar cuán humilde sea, y encuentra en él la satisfacción.  Pasa el resto de tus días como alguien que ha dedicado todo su ser a los dioses, y que por tanto no puede ser el esclavo ni el tirano de nadie.

El afortunado

Has de ser como el acantilado que, constantemente golpeado por las olas, se mantiene firme y aplaca la furia del agua.

“Soy desgraciado porque me ha ocurrido tal cosa.”

No, en cambio, di: “Estoy contento aunque tal cosa me haya ocurrido, pues me mantengo libre de aflicción.  Ni me abate el presente ni le temo al futuro”.

Pues lo que te ha sucedido podría haberle pasado a cualquiera; pero no todos habrían permanecido libres de amargura.  Así que, ¿por qué decir que es una desgracia en lugar de decir que es una bendición?

¿Eres capaz de afirmar que algo es una desgracia si no resulta contrario a la naturaleza humana ni tampoco a la voluntad de la naturaleza humana? Conoces la voluntad de la naturaleza.  ¿Por qué dejar que lo ocurrido te impida ser justo, generoso, moderado, cuidadoso y firme contra la ofensa y la mentira? ¿Te impedirá acaso tener modestia, libertad y, en definitiva, todo lo que hace que la naturaleza humana alcance su plena realización?

En las situaciones que te causen molestias recuerda que debes aplicar este principio: “Ésta no es una desgracia, soportarla con valentía es una bendición”.

La unidad absoluta

Todas las cosas están encadenadas y su unidad es sagrada.  No existe nada que no esté conectado con lo demás, pues las cosas dependen las unas de las otras y se combinan para formar el or

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