Vencer la ansiedad por comer

índice

Hay quien denomina a algunos alimentos “la comida feliz” porque, al tomarlos, se activan centros del placer en el cerebro.  Y eso es positivo… si no hay ansiedad.

Son muchas las personas que, hoy en día, reconocen sentarse a la mesa con una gran ansiedad por comer.  Y los nervios, el exceso de responsabilidades, las prisas… tienen mucho que ver en todo ello.

Cuando el entorno no es favorable y la sensación de agobio nos desborda, de forma inconsciente se buscan maneras de encontrar satisfacciones inmediatas.  Y la comida se suele tener muy a mano.  Conviene reflexionar sobre cómo se siente una/o y qué se puede hacer en realidad (las medidas deben ser factibles) para superar el problema.  A veces, intentar eliminar alimentos no es la solución.

-El cerebro es tan caprichoso que basta que te propongas no comer algo para que te den más ganas de probarlo.

-Es debido al sentimiento de privación.  Por eso, siempre es preferible comer algo que te apetezca mucho pero hacerlo en cantidades pequeñas y diciéndote a ti misma/o mientras lo degustas que te mereces ese pequeño gusto para poder seguir con tus objetivos (cuidarte más comiendo sano; perder peso de forma lógica…).

TRES REFLEXIONES QUE TE AYUDAN A TENER EQUILIBRIO

Tienes que pensar cómo te gusta sentirte, pero también cómo te gusta verte.  Si solo te fijas en la primera cuestión te dejarás llevar por el ansia de comer.  Si, en cambio, tienes presente el segundo concepto tu mente te irá dirigiendo inconscientemente hacia el auto-cuidado.

-Come cada 3 o 4 horas para mantener estables los niveles de azúcar en sangre.  Si no lo haces (o te saltas comidas) interrumpes el suministro de energía y, en consecuencia, tu nivel de glucosa baja y la ansiedad por comer “estará servida”.

COMIDAS SACIANTES

Toma alimentos que sean ricos en carbohidratos de absorción lenta como la pasta, las patatas o el arroz porque liberan energía de forma paulatina, todo lo contrario de lo que ocurriría con los dulces.  Si los tomas integrales, te sentirás más satisfecha gracias a su fibra.

-Incluye alimentos ricos en agua y fibra, como verduras y frutas crudas. Por ejemplo una buena ensalada de primer plato y una macedonia de frutas variadas en el postre.  Como necesitan masticarse bien, también te ayudan a que seas más consciente de lo que comes.

-Y, por supuesto, no te olvides de incluir una pequeña ración de algún alimento proteíco como el pescado, el huevo o la carne.  Para que tu dieta sea equilibrada debes incluir al menos en cada una de las comidas principales una ración, además las proteínas también tienen efecto saciante.

Y CENAS RELAJANTES

También es importante que el menú que tomes para cenar te sacie para que no te despiertes de madrugada con un hambre voraz.  Sin embargo, en este momento del día es básico que incluyas alimentos que también te ayuden a tranquilizarte y a dormir mejor.  Así que, además de una pequeña ración de carbohidratos de absorción lenta, proteínas de fácil digestión como las del pescado o los huevos y preparaciones como sopas o purés que te llenan pero no engordan.

-Incluye algún alimento rico en triptófano.  Esta aminoácido esencial es precursor de la síntesis de serotonina, neurotransmisor indispensable para un buen estado anímico.  El plátano, los lácteos desnatados, la piña, el aguacate, los frutos secos… son buenas fuentes.

SABÍAS QUE…

Una hormona llamada grelina parece tener mucha culpa.  La produce el estómago y es transportada por la sangre.  Y se encarga, entre otras cosas, de decirnos cuándo comer.  Se sabe que en momentos de tensión y de estrés, aumentan los niveles de grelina y por eso necesitamos comer más.  Y también que las personas que se han sometido a una reducción de estómago (cirugía bariátrica) la producen en menos cantidad y por eso pasan a tener menos apetito.

LOS ALIMENTOS CRUJIENTES INVITAN A COMER COMPULSIVAMENTE

Además de por su sabor, las patatas chips, los ganchitos, las pipas… suelen incitar a seguir comiendo porque el cerebro se aficiona a su crujido.

Hay situaciones en las que tiendes a tomar esos productos de forma compulsiva (frente al televisor, en una terraza con amigos, mientras cocinas…).

Elabora una lista de alternativas.  Las chips de vegetales (cortados muy finos y hechos al horno) pueden por ejemplo sustituir a las patatas fritas.

Y esos “sucedáneos” lograrán que no te llenes de calorías vacías sino que obtengas nutrientes que pueden ser útiles para tu equilibrio interno.

fuente: Los mejores consejos de Saber Vivir para una vida sana.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s