25 reglas de oro para vivir sin estrés

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LA NATURALEZA HA CREADO ESTIMULANTES Y EQUILIBRANTES NATURALES, QUE NOS AYUDAN A SENTIRNOS SANOS Y CON MÁS ENERGÍA, PREVINIENDO O CONTRARRESTANDO LO NEGATIVO DEL ESTRÉS

1 Chocolate negro

Altamente antioxidante, el chocolate negro es fuente natural de triptófano, el cual actúa positivamente en la producción de serotonina, que son neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de ánimo, a partir de la cual se forma la melatonina, y otras enzimas como la dioxigenasa, que tiene una función reparadora del neurotransmisor que genera en el cerebro sensaciones de felicidad, sedación y tranquilidad.  Pero atención, esta propiedad se encuentra sólo en el chocolate negro amargo.  Además, el chocolate es fuente natural de otras sustancias antiestrés como el magnesio, y la teobromina, estimulante presente en el cacao con la cual se prepara el chocolate negro.  Este alcaloide estimula el sistema nervioso central generando un efecto tónico energizante.  Y, por supuesto, el chocolate aporta calorías al organismo lo cual ayuda a mitigar la sensación de ansiedad generada por el gasto energético en situaciones constantes de estrés.

2 Vitamina B3

La niacina (vitamina B3) es considerada como una de las vitaminas de la familia del complejo B la cual tiene un efecto antiestrés, en casos de depresión y también cansancio.  Esta vitamina ha sido reconocida después de varias pruebas realizadas por Bill Wilson, fundador e investigador de la Asociación Alcohólicos Anónimos.  Su falta provoca irritabilidad, fatiga, falta de memoria, dolor de cabeza, inapetencia e inestabilidad emocional.  Entre los alimentos que son una excelente fuente de niacina están la levadura de cerveza, hígado, carne, pescado, legumbres, productos con cereales integrales enriquecidos.

3 Vitamina B12

La vitamina B12 o cianocobalamina tiene funciones vitales en el sistema nervioso y en la división o reproducción celular.  Ha sido muy utilizada médicamente como un “tónico y regenerador”.  Se sabe que la B12 puede curar la anemia perniciosa, pero algunos profesionales han concluido que sus pacientes mejoran considerablemente síntomas tales como la falta de apetito, estado anímico y de energía en general.  Las mejores fuentes vegetales son el alga kombu, la espirulina y los productos fermentados de soja: todos estos contienen pequeñas dosis de esta vitamina, así como de otros antioxidantes, por lo que es necesario sumarlos a nuestra dieta diaria.  También la podemos encontrar en el hígado, carnes (especialmente de res, de cerdo, vísceras), huevos, leche y productos lácteos.

4 Magnesio

Si hay un mineral que tiene como una característica básica recuperar el cuerpo del desgaste que provoca el estrés, este es el magnesio.  Muchas personas dan fe de cómo al consumirlo sienten los cambios en su ánimo y en su salud.  Se encuentra en las verduras verdes, las nueces, las legumbres, los cereales integrales y las carnes.

5 Omega 3 y 6

Los ácidos grasos omega 3 y omega 6 son muy recomendados en tratamientos antiestrés, ya que contribuyen a mejorar la relación neuronal del tejido nervioso; además, ayudan a nuestro organismo a prevenir arritmias y problemas cardiovasculares, en general.  El estrés psicológico ha demostrado que puede aumentar la producción de citocinas pro-inflamatorias, presentes en procesos de depresión, ansiedad e inflamación articular.  Los investigadores médicos de la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, encabezados por la Dra. Ron Glaser, demostraron que una dieta rica en omega 3 y 6 podría disminuir la producción de esta citosina.  Sus estudios arrojaron que la producción de citocina disminuía en un 20% al mismo tiempo que bajaban la sensación de ansiedad del grupo de prueba.  Las personas en cuestión eran estudiantes de medicina, durante exámenes, por lo que se afirma que el consumo de omega 3 y 6 es un aditivo positivo en una dieta antiestrés.

6 Ginkgo  Biloba

Es un reconocido potenciador de la irrigación sanguínea a nivel cerebral; ayuda a mejorar los niveles de concentración de las personas, al aumentar el flujo sanguíneo y la provisión de oxígeno al cerebro, y se mejora la memoria en estudiantes, profesionales y personas mayores, ya que aumenta la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos.  La ciencia la reconoce como una de las plantas curativas más antiguas del mundo, con alrededor de 200 millones de años, una planta de uso moderno, y que hoy se puede hallar en cápsulas.

7 Polen y miel

Son conocidas las propiedades estimulantes del sistema inmune que nos proporcionan la miel y el polen elaborados por las pequeñas y laboriosas abejas.  Estas sustancias son ricas en zinc, vitaminas y bioflavonoides, además son alcalinas, lo que nos asegura una sensación de vitalidad después de convertirlos en parte de nuestra dieta.  Los estudios indican que la miel, el polen y sus derivados ayudan a recuperar su estado natural a personas con nerviosismo y fatiga.  Se recomienda consumir un vaso de agua tibia con una cucharada de miel y limón por las tardes.

8 Vitamina C

En mega dosis, esta es una de las vitaminas con poder antioxidante más poderosos, pero sumamente volátil, pues esta cualidad se pierde rápidamente y el cuerpo no la puede acumular en largos períodos, por lo que su consumo puede ayudar a mejorar el desgaste físico y mental que aumenta la producción de radicales libres.

9 Saltar

Los niños pequeños lo saben mejor que nosotros: saltar da una sensación especial de felicidad, sobre todo si se hace libremente.  Además de ser un ejercicio cardiovascular que activa también los miembros inferiores, pone en alerta al cerebro para evitar la pérdida del equilibrio.

10 Ginseng

Esta raíz de origen chino ha sido considerada durante años como afrodisíaco y repotenciador de la resistencia física y mental del hombre, por lo que se la consume en forma de cápsulas en todo el mundo.  Varios estudios científicos han intentado hallar la sustancia que le da esta característica, sin embargo, todos llegan a la conclusión que su acción se potencia al consumirla en su presentación natural, por lo que muchos ingieren el ginseng como infusión.

11 Ducha fría

Entre los muchos estimulantes naturales que existen, está el agua fría: una ducha siempre será considerada como la mejor forma de disminuir el estado de alerta del sistema nervioso, que a veces disminuye al sufrir ciertos períodos de ansiedad o depresión provocados por el estrés.  La recomendación: por las mañanas un baño de agua fría puede significar la diferencia, para mejorar la circulación en la piel, previene la celulitis, la telangiectasias (arañitas vasculares), las varices, la caída prematura del cabello, y tonifica el corazón y el sistema nervioso general.  Además, lavarse la cara con un poco de agua fría, previene las arrugas y tonifica los músculos del rostro, generándose mayor luminosidad facial.

12 Bailar

El alegre hábito de bailar es más que un simple pasatiempo: mejora la relación cuerpo-mente.  Las terapias basadas en el baile nos ayudan a despejarnos de las presiones diarias y nos hace más creativos.  La tangoterapia, por ejemplo, se recomienda cada día más para mejorar la salud.  Considerado ejercicio moderado, ayuda a combatir el estrés, la depresión y la ansiedad.  A su vez, el sistema cardiovascular y los niveles de colesterol en sangre suelen mejorar en las personas que bailan regularmente.

13 Ver cosas positivas

En esta época tecnológica, donde todos estamos expuestos a ordenadores y medios electrónicos, cuando tengas algunos minutos libres intenta ver o buscar información positiva y vídeos sanos que te resulten divertidos y te hagan reír o sentir emociones estimulantes.

14 Gimnasio

De acuerdo a nuevos estudios de la Universidad de San Francisco, Estados Unidos, la actividad física cuando es más regular, brinda más beneficios a nivel celular.  La actividad vigorosa, por períodos promedio de 40 minutos, con una frecuencia de al menos 3 días a la semana puede protegernos de los efectos nocivos del estrés y crear endorfinas (hormonas de la felicidad y la energía).  Los resultados del ejercicio se repotencian al ser realizados por la mañana, que hacerlos de noche, al terminar las tareas.

15 Socializar

Una persona cuanto más estresada esté, con seguridad será menos tratable y, por tanto, menos sociable.  Participa de salidas en pareja y con amigos, ex compañeros de colegio y del trabajo, redescubre la amistad que dejaste hace años y cultiva buenos y nuevos amigos.  Nunca es tarde.

16 Una merienda poderosa

Al finalizar la tarde, un yogur con cereales y nueces te proveerán un aumento de energía que, eventualmente, te permitirá no echar de menos la cena.

17 Proteínas-Aminoácidos

Los aminoácidos como la lisina, arginina y triptófano se encuentran en granos y cereales integrales.  Todos ellos contribuyen a ayudar al cuerpo a regenerarse y asimilar mejor algunos minerales, como el calcio y el magnesio.  El consumir proteínas vegetales evita que haya un aumento de calorías desmesurada y previene la caída metabólica de azúcar.  Comer más fibra ayuda a hacer más lenta la digestión y evita ese bajón de energía que puede provocar comer alimentos dulces en exceso.

18 Estirarse

No hay nada más delicioso para quitarse la pereza que da el estrés, que un buen estiramiento.  Si hay algo que caracteriza a nuestra era es el bajo nivel de movilidad.  Un estudio publicado en el Journal of Medicine, indica que ejercitarse una sola vez diaria, no es tan útil como la integración del movimiento a lo largo del día.  Esto significa que cuando hay una posibilidad, hay que levantarse y moverse.  Así, al menos cada 2 o 3 horas ponte de pie en tu lugar de trabajo y estira los brazos hacia atrás (espalda) tocando las dos palmas.  Hacer el mismo movimiento con los brazos hacia arriba; tocar la punta de los pies con las manos; flexionar el cuerpo hacia la izquierda y derecha alternativamente, mejor si es con el brazo sobre la cabeza.  También se recomienda caminar un poco.

19 Beber mucha agua

La deshidratación es una causa siniestra de fatiga.  Si bebes menos de 8 vasos de agua al día, te sentirás lento todo el tiempo.

20 Música alegre

Un estudio reciente en la Universidad de Pavia, Italia, demuestra cómo la música afecta al sistema cardiovascular, y emocional.  En la investigación se demostró que la música altisonante y con volumen alto, produce una alteración cerebral, el corazón late más rápido y hay un aumento de la presión arterial.  Por el contrario, una música tenue y relajada, hace que el ritmo cardiaco y la presión arterial bajen además de relajar nuestra mente.  El estudio indica que una melodía agradable reduce el estrés.  Por ello, los especialistas recomiendan hacer 3 audiciones al día de 20 minutos, para sentir el alivio buscado.

21 Reír acompañado

Al reír se producen hormonas endorfinas y adrenalinas que producen un efecto energizante, elevando el tono vital y nos hace sentir más despiertos.  Esto nos ayuda a ser más receptivos y a ver el lado positivo de las cosas.  Si uno se ríe acompañado de amigos, este efecto se multiplica aún más.

22 Realizar unas minivacaciones

Tómate un día libre y haz lo que desees.  Sin trabajo, tareas, ni mandatos.  Disfruta el día completo de tus vacaciones, y luego volverás a tus tareas habituales más motivado y enérgico.

23 Aromaterapia

Existen muchas esencias utilizadas por la aromaterapia para relajar o desestresar.  La lavanda ha sido estudiada, demostrando que aumenta el estado de alerta.  En pruebas expuestas, se suministraron exámenes de matemáticas a un grupo de personas, 3 minutos después de aromaterapia con lavanda.  El grupo completó las pruebas de forma más rápida y precisa, después de la aromaterapia.

24 Despertar a la misma hora todos los días

Incluyendo los fines de semana, esto prepara tu reloj interno.  De otra manera, estarás medio despierto cuando deberías estar durmiendo.  O peor, medio dormido cuando deberías estar despierto (bostezar en una reunión es embarazoso).  El truco está en ir a la cama todas las noches, a la misma hora.

25 Dormir lo necesario

Necesitamos de 7 a 8 horas de sueño para sentirnos enteramente descansados.  Si estás durmiendo lo suficiente, debes tomarte hasta 30 minutos para caer dormido.  Si te estás durmiendo tan pronto tu cabeza toca la almohada (o mientras estás sentado/a), estás teniendo síntomas de privación de sueño: este cansancio puede generar más estrés.

fuente: revista Vivir mejor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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