¡No reprimas tus emociones! Vívelas a tope

LAS EMOCIONES NO SON NI BUENAS NI MALAS, ESTÁN PARA VIVIRLAS Y SENTIRLAS, NO PUEDES ELIMINARLAS NI REPRIMIRLAS, PORQUE SI NO SUFRIRÁS LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS QUE ELLO CONLLEVA.  ESTÁN PRESENTES EN CADA UNO DE TUS MOVIMIENTOS, EN CADA UNA DE LAS ACTUACIONES DIARIAS, SABER MANEJARLAS ES CLAVE PARA QUE TE AFECTEN POSITIVAMENTE.

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LAS EMOCIONES ESTÁN PRESENTES en cada uno de los minutos de nuestra vida, pero hay que aprender a manejarlas para que su fuerza no te bloquee y para aprender a sacar lo mejor de ellas.  Hay que tener claro en que momentos conviene darles paso y cuándo conviene reemplazarlas por otras.

UN EJEMPLO: el miedo es una emoción que se presenta de modo habitual en la vida de muchas personas.  Mucha gente entiende que el hecho de sentir miedo es necesariamente malo.  Y no es siempre así.  Sentir miedo puede paralizarte, pero también puede que te ayude llevándote a la acción y empujándote a tomar decisiones y actuar.

ES IMPORTANTE: sentir la emoción, expresarla y buscar la manera de ponerte a la acción nuevamente o cambiar la tendencia.  Por ejemplo, si algo te sale mal, aparecerá una emoción de frustración y tristeza, llevándote a pensamientos negativos y, como consecuencia, tu autoestima caerá.  ¿De verdad quieres llegar ahí?.  Si tu respuesta es no elige aceptar lo ocurrido y ponerte en marcha para que no vuelva a ocurrir porque si te recreas en ese estado por tiempo ilimitado llegarás a la paralización total.

LO QUE NO DEBES HACER: reprimir emociones.  Eso jamás.  Es fundamental que las sueltes, que fluyan.  Si las escondes te acabarán pasando factura.  Eso sí, tampoco te acostumbres a convivir eternamente con aquellas que te paralizan, bloquean, destruyen tu autoestima, te hacen sentir mal, provocan inseguridad, desidia, pereza y negatividad.  Esas emociones negativas como la ira, el miedo o la inseguridad no son sino avisos de que algún valor personal está siendo atacado o puede ser arrasado.

UN EJERCICIO PRÁCTICO

Imagina que te encuentras delante de un león.  Sentirás miedo inmediatamente.  Y podrás elegir entre dos actitudes: una es reaccionar (salir corriendo), y la otra paralizarte.  Si analizas, en la primera actitud el miedo te permite solucionar el problema salvando tu vida.  En cambio, en la segunda, el miedo te bloquea y el problema “te come”.  Este ejemplo es extrapolable a la vida de cada día: cuando utilizas una emoción para reaccionar, aunque pueda parecer negativa como el miedo, el resultado es positivo, pero cuando esa misma emoción te estanca, el león de la vida te irá comiendo.

¿ESTÁS TRISTE? ¡Y QUÉ!

Si estás triste… ¿Qué problema hay?  Es necesario sentir tristeza para aprender a valorar a personas, cosas, estados de bienestar, estados de salud…  Pero sin recrearte en ella.  A su debido tiempo tienes que ponerte en marcha para vivir desde la alegría y el aprendizaje que te ha dado esta emoción y volver a conectarte con tus valores, tus visiones, objetivos…  Y así continuar el camino hacia tu felicidad.

Lo mismo sucede con otras emociones: siéntelas, explora, lee lo que te están comunicando, capta el mensaje, reflexiona y a partir de ahí cambia a otra emoción placentera.  Lo que conviene evitar es quedarte por tiempo ilimitado en la actitud paralizante y negativa de una situación.

fuente: revista todo fácil

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