Nuestro ángel de la guarda siempre contesta nuestras plegarias

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Todo hombre, desde su nacimiento, recibe la protección de un ser o espíritu de luz: un ángel custodio.  El deber de este ángel custodio o ángel de la guarda es inclinar el alma del hombre hacia el bien.  Orígenes, en su libro Periarchon, afirma que a cada hombre se le asigna un espíritu bueno y, del mismo modo, se le asigna uno diabólico maligno, y ambos buscan la unión con nuestro espíritu y tratan de atraerlo hacia ellos y mezclarse con él.  Los buenos espíritus o ángeles, gracias a su guía y buenos consejos en forma de intuiciones y conciencia de nuestros actos, nos convierten a su vez en ángeles al unirse a nosotros.

El concepto de ángel de la guardia o custodio lleva implícito que se trata de un sólo ser de luz que nos guía a lo largo de nuestra vida.  Sin embargo, todo hombre tiene, aparte de un ángel custodio, la ayuda de diferentes seres de luz que irán complementando al ángel de la guarda personal, dependiendo de las necesidades y problemas que surjan en la vida.

El beato Agustín escribió: “Los ángeles con gran dedicación y diligencia permanecen con nosotros a toda hora y en todo lugar, nos ayudan, piensan en nuestras necesidades, sirven de intermediarios entre nosotros y Dios, elevando a Él nuestras quejas y suspiros…  Nos acompañan en todos nuestros caminos, entran y salen con nosotros, observando cómo nos comportamos entre ese género engañoso y con qué empeño deseamos y buscamos el Reino de Dios”.

San Basilio el Grande, refiriéndose a los ángeles, también manifestó: “Con cada fiel hay un ángel, quien como niñera o pastor dirige su vida”, citando seguidamente las palabras de David, el salmista: “A sus ángeles dirá sobre ti que te protejan en todos tus caminos (…).  El ángel del Señor hará guardia alrededor de los que le temen y los ayudará”.  (Sal 90:11, 33:8).

El ángel guardián acompaña a su protegido a lo largo de su vida y se preocupa por él, regocijándose de sus éxitos espirituales y acongojándose con sus caídas.  Una vez que el hombre muere, el ángel es el encargado de llevar su alma a Dios.

El fundamento escriturario más común de esta creencia es la historia de Tobías.  Cuando va a dejar al joven Tobías, el misterioso acompañante que le ha servido de guía en el viaje y que ha sanado a su padre de la ceguera revela su identidad: “Soy Rafael, uno de los siete que estamos cerca del Señor”.

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Nuestras solicitudes son siempre escuchadas.  Todo pensamiento, una vez emitido, surca los espacios dimensionales y llega a su destinatario.  Nuestros ángeles custodios siempre están dispuestos a ayudarnos, simplemente necesitan el deseo interno y consciente del hombre para poder poner todas sus potestades en marcha.

Es posible que la respuesta a nuestras plegarias nos sorprenda en muchas ocasiones.  Los ángeles pueden prestarnos ayuda de las formas más inverosímiles.  Son multitud de personas las que han comentado la forma tan extraña que tuvieron de encontrar una persona determinada que les ayudó en su problema.  Los ángeles muchas veces nos hacen llegar su ayuda utilizando a otras personas como intermediarias.

Los ángeles hacen que acontezcan situaciones propicias para que encontremos la persona apropiada, el trabajo tan difícil, la casa que no encontrábamos, el médico que justamente era especialista en nuestra enfermedad, etc.  Resulta anecdótico observar como en ocasiones es la persona que menos imaginábamos la que nos ayuda haciendo algún comentario o informándonos sobre alguien que nos puede ayudar.  De todos es conocido el dicho: “Los caminos del Señor son inescrutables”.

Tenemos que tener la seguridad de que siempre que solicitemos ayuda sincera a un ser de luz seremos contestados en nuestra invocación.  Pueden pasar horas o incluso días; en ocasiones es tan sutil esa ayuda que, transcurrido el tiempo, recordamos aquella plegaria pensando que no tuvo respuesta y súbitamente recapacitamos y vemos que aquel problema se disolvió al acontecer algo inesperado que lo solucionó sin darnos cuenta por su imprevisible e inesperado final.

fuente: pequeña enciclopedia de los ángeles

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